viernes, 7 de junio de 2013

                                                No puede ser arte...


..Cultura ni razón de fiesta el hecho de que un toro muera acribillado en medio de un espectáculo, donde los asistentes aplauden el asesinato de un animal. Se entiende que los taurinos lo ven como un acto casi poético, en el que el toro –dicen– es un gran animal porque lucha por su vida y muere con honor. Más allá de lo que ellos quieran creer, ¿por qué un animal debería de luchar por su vida y defender su honor a costa del entretenimiento del ser humano?
 Porque simplemente no es equitativa esa “lucha”El torero tiene ventaja. A pesar de que, según la gente de esta industria, al toro se le trata como “rey” desde su nacimiento hasta el día que aparece en una plaza, la realidad es que antes de lanzarlos al ruedo se les debilita (con el uso de una droga llamada fenilbutazona, afeitándoles los cuernos, etc). Además, estando en medio de una corrida, el torero tiene las de ganar: cuenta con banderillas y estoques –muy filosos– para lastimarlo y debilitarlo. El fin de asistir a una corrida es ver cómo un torero le “gana” a un toro...Eso es lo que el público aplaude. Cuando el torero recibe una cornada por parte del toro y su vida se pone en peligro, el público se asusta y teme de la “gran bestia asesina”. Es el único momento en que hay miradas de horror; pero la gente se vuelve insensible al ver cómo el animal se desangra e incluso se escucha cómo llora y se lamenta. 


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